Mirageman es un ejemplo del cambio generacional que vive nuestra sociedad. Su director, Ernesto Díaz, no debe tener más de 26 o 27 años. Esto demuestra que la generación que actualmente tiene entre 23 a 28 años, somos los llamados a controlar la sociedad de aquí a 6 o 7 años más. Nosotros, los que comenzamos recién a insertarnos en una realidad nacional, los que estamos recién comenzando a sembrar para cosechar a futuro. Los que hicimos de nuestros hobbies nuestra profesión, los que hicimos del lenguaje del cómic y del cine un lenguaje que nos da de comer, los que estamos metidos de alguna manera en el mundo de las empresas, del diseño y la publicidad. La sociedad, tarde o temprano, terminará descansando en nuestras manos y en nuestras decisiones. Tendremos la responsabilidad de influir en ella y de manejarla a nuestro antojo. Somos los llamados a cambiar la sociedad o a renovarla de alguna manera. Es natural, tarde o temprano las cosas terminarán por caer por su propio peso. Somos los hijos de los que vivieron en dictadura. Somos los que entendemos que la discusión del SI o del NO, la verdad, no nos interesa. Los que creamos el Wii, los Facebooks, los “Canal Copanos”, los insides de Cristal y Escudo Somos los que entendemos que el cine chileno, siendo reflexivo y de discurso como lo ha sido hasta ahora, es una lata. Que pretendiendo ser “cine arte” para parecer intelectual, o “poblacional” para mostrar nuestra realidad no va a llegar a ningún lado. Somos los que entendemos que para que el cine chileno surja, debe ser comercial. Que debe apostar por productos que incentive a la gente a ir al cine a distraerse y no a asustarse con la mala calidad del cine nacional. Somos los que producimos para el cine los “Promedio Rojo”, los “Sangre Eterna”, los “31 Minutos” y… los “Mirageman”.
Ernesto Díaz, el director de “Mirageman” (y salido del DuocUC… bendito seas, yeah, sure) entiende que para ganar lucas en el cine chileno hay que ofrecer un producto atractivo, no tan grave y entretenido. Mirageman cumple con esos tres requisitos. Es una película que a ratos te hace reír a carcajadas, pero en otras te deja muy serio y reflexivo. Y es así porque Díaz aprendió la lección con “Kiltro”, una película que le fue mal en taquilla y crítica justamente porque se tomó su papel muy en serio. En cambio Mirageman es más relajada, lo que hace que el espectador se relaje y termine por digerir todo lo que ofrece el film.
“Mirageman” fue creado por su director, Ernesto Díaz, y por su protagonista, Marko Zaror. Ambos se conocieron en Los Ángeles, Estados Unidos, cuando Díaz fue a probar suerte dirigiendo cortometrajes y fue recibido en la casa que arrendaba Zaror, quién también se encontraba probando suerte en esas tierras trabajando como doble en películas de acción llegando incluso a ser el doble de The Rock (esto fue confirmado por CQC cuando en un capítulo le llevaron la foto de Zaror a The Rock en el estreno de una de sus estrepitosas películas y éste lo reconoció de inmediato e incluso le mandó saludos por cámara). Pero como a ambos no le fue muy bien decidieron volver a Chile y practicar lo aprendido en USA. Lo primero fue justamente el mencionado “Kiltro”. Película de artes marciales que no fue muy entendida en Chile y que por lo mismo le fue más o menos no más. De hecho, recién hoy están entrando lucas pero por conceptos de ventas de DVDs en Japón y USA. Y como buenos perseverantes que son, no se quedaron ahí y decidieron crear a este personaje criollo llamado Mirageman, con el que creo que le pegaron el palo al gato porque de esta franquicia puede salir una serie, cómic, juguetes, etc.
Según yo, esta película se divide en dos partes. La primera parte es la entretenida, la simpática. Donde Mirageman quiere hacerse un nombre pero los medios de comunicación lo agarran pal palanqueo. Por lo tanto, el lenguaje audiovisual es absurdo y muy chistoso. Lleno de conceptos sacados de las seriales de superhéroes de los años 60 y 70´s como Batman o Wonder Woman. De hecho, el traje de Mirageman, y específicamente la máscara, es un homenaje a la serie de Spiderman de los años setenta. Y la chaqueta verde olivo es un homenaje a Travis Brickle, el taxista protagonista de “Taxi Driver”. De ahí el link de pelear por la justicia (Spiderman) y limpiar las calles de pedófilos (Taxi Driver). Pero la segunda parte es todo lo contrario. Es más oscura, densa e introspectiva. Aquí Mirageman aplica métodos muy extremos para que lo tomen en cuenta. Y vaya que lo logra. Podemos decir que en este tramo entran conceptos del cómic de finales del 80 y principios del 90. Aquí pasamos de un chistoso Spiderman al Return Of The Dark Night de Frank Miller o al Spawn de Todd MacFarlane.
La historia cuenta que Maco (Marko Zaror), mientras trotaba por la calle, es testigo de un asalto a una casa. Luego de reducir a los asaltantes y de salvar a una mujer de ser violada, decide concentrar toda su energía en tratar de ayudar a la gente y a combatir la delincuencia. Para esto se fabrica un traje y sale a golpear a cualquiera que hable flaite y que ande cogoteando por Paseo Ahumada. O sea, se transforma en Mirageman. Resulta que la mujer a quién salvó de ser violada es periodista. Carol Valdivieso es su nombre (Maria Elena Sweet), una mujer que es capaz de hacer cualquier cosa por tener rating y quién finalmente termina por transformarse en la verdadera villana de la película (buena idea, un golpe para todos aquellos que empezaban a pensar que esta periodista vendría a ser algo así como Lois Lane). Esto se suma al hecho de que Maco tiene un hermano menor que sufre problemas mentales por un trauma vivido hace tiempo atrás. En fin, digamos que estos hermanos tienen un pasado oscuro que mejor dejo que lo averigüen ustedes cuando vean la película. El asunto es que este hermano menor es muy importante para la motivación de Mirageman.
Lo que me gustó de la historia es que Maco no esboza más de tres palabras en toda la película. Es decir, el tipo no habla. Es mudo. Se dedica sólo a pegar patadas. Y eso está bien. O sea, el tipo no actúa, seamos sinceros. Pero se luce haciendo lo que sabe hacer: coreografías y secuencias de artes marciales bastantes entretenidas y atractivas al ojo del espectador. Y lo increíble es que, a pesar de no hablar, este tipo igual te cautiva, porque como no habla, y más encima le pasan cosas malas todo el rato, tú como que dices: Puta el weon funao y más encima mas bueno que el yogurt. Jaja… Le pasan cosas de puro bueno que es no más. Y es increíble porque me imagino que si llegara a hablar, terminaría por matar toda la inocencia que irradia el personaje.
Tema aparte se merece Pseudo-Robin, un tipo que lo único que quiere es ser partner de Mirageman. El típico personaje secundario que al final termina por robarse la película.
Si tuviera que ponerle una nota del 1 al 7, yo le pongo un 7. O sea, no es una película que venga a cambiar los cánones del cine, pero considerando el mediocre nivel del cine chileno, yo creo (y espero) que Mirageman sea la base del futuro cine chileno, aquel que ofrezca muchas alternativas para todos los gustos y perfiles que componen nuestro país y que no se cierre en el típico cine de denuncia, cine arte o el cine ordinario que lo único que muestra son teta y poto. Y hay quiénes no queremos ver eso en pantalla. Hay quiénes esperamos ver cosas más creativas y originales. Cosas como Mirageman.
2 PEDIDOS DE HAMBURGUESAS CON PAPAS FRITAS.:
hay que puro ir a verla
No le he visto!!! kién me acompaña??? :/
Me encanta el ernesto días, jajaj
tenía q decirlo @_@
saludos, Zoba!!
Post a Comment